......
  Qué son   En qué países se pueden usar   Características  
     
   

 

Aunque con algo de retraso, ya se empieza a entender que para multitud de usos no hace falta para nada un teléfono móvil y si de lo que se trata es de mantenerse comunicado no hay nada mejor que un UHF libre, es decir, un transmisor portátil del tipo LPD (según la norma UN-30) o PMR (según la UN-110). La razón es que éstos atacan la fibra más sensible de los móviles: no hay que pagar ninguna cuota ni tampoco se abona nada por su uso. Una vez comprado, ¡todo gratis!

Cierto es que los teléfonos tienen ventaja en cuanto se trata de comunicaciones a distancia, pero para qué quieres un móvil si lo único que vas a hacer es dar un recado a alguien que está haciendo la compra en la tienda de la esquina, o deseas dar un aviso a un vecino o a un compañero que está en otro piso del mismo edificio, o si lo vas a usar en tu empresa para mantener en contacto a los empleados, o si... Ésta es precisamente la base del éxito de estos aparatos: hay tantas ocasiones en que la comunicación se hace necesaria entre personas relativamente próximas entre sí, que una vez que pruebas ya no prescindirás de ellos.

 

Se multiplican los usuarios

Quizá en España aún sean vistos por algunos como juguetillos que no sirven para mucho, pero sólo pueden hablar así de ellos quienes no los conocen ni los han utilizado. La prueba está en que en la Unión Europea está empezando a vivirse una especie de locura en torno a estos transmisores.

Un estudio realizado en Gran Bretaña, en el que se comparaban los sistemas de comunicación desde la primera generación (1G, entre los que se incluían los primeros teléfonos móviles y los PMR) hasta la tercera (3G), cifraba en 800.000 el número de usuarios de sistemas PMR en el año 2000. En Francia, el diario Le Monde dedicó un artículo a esta nueva fiebre de los portátiles bajo el título «Las tribus urbanas adoptan el talkie», atención que resulta difícil de imaginar para cualquier sistema de radio de aficionado. «En los paseos sobre patín de los viernes por la tarde en París, los acompañantes así como los numerosos participantes han adoptado los talkies para estar en contacto durante el recorrido», decía el periódico.

Uno de los principales sectores de usuarios en Francia de lo que se llama allí los «talkie light» lo constituye precisamente el que forman los patinadores, los ciclistas, los esquiadores y los aficionados a las caminatas. Este mismo grupo representa en Estados Unidos el 38% de los compradores. En el país vecino, los PMR se están convirtiendo en un objeto propio de la juventud y de los que quieren ir a la moda, además de servir para usos que probablemente nunca llegaron a sospechar los propios fabricantes tales como vigilantes de discotecas, camareros o asiduos de la noche que así están en contacto con sus «colegas».

Estados Unidos fue el país en el que estos equipos empezaron a popularizarse bajo distintas denominaciones, como radio de familia, y es que las familias son allí los mejores clientes de los PMR, no en vano constituyen el 51% de las ventas. No es difícil ver en las grandes áreas comerciales, en los parques de atracciones o en el campo a los miembros de una familia en contacto a través de la radio. Y ése parece ser el objetivo de algunos fabricantes, el introducir en las familias estos transmisores como ya entraron los PC y los móviles.

 

Qué ofrecen

¿Qué es lo que ofrecen que les hace ser más prácticos que un teléfono móvil? La base de los LPD y los PMR es la economía y la rapidez y facilidad de uso. Cualquiera que sea la elección se contará con un transmisor que cabe en cualquier parte (en el bolsillo de la camisa), cuyo peso ronda los 200 gramos con pilas y, sobre todo, que no exige el pago de un alta ni de cantidades fijas mensuales o anuales, ni tampoco hay que hacer ningún desembolso por las llamadas como ocurre con el teléfono. Todo es gratuito, solamente hay que pagar el equipo cuando se compra, ponerle pilas y usarlo. Así de simple.

Entre otras de sus ventajas está una mayor rapidez para hacer una llamada ya que sólo hay que apretar un botón (o en muchos modelos ni siquiera eso pues tienen manos libres), no exigen el marcado de un número, y permiten la comunicación de un número ilimitado de usuarios (eso sí, no en modo dúplex, o sea, hablar y escuchar al mismo tiempo), así como autoexcluir cuantos equipos se quiera de las llamadas de otros mediante el uso de subtonos y códigos digitales que hacen posible las conversaciones (no privadas, pero tampoco lo son las telefónicas) entre grupos de usuarios. A pesar de ello, ya hay aparatos de UHF libre que incluyen entre sus funciones el secráfono, un modo de hacer ininteligible la voz.

Por su propia personalidad, estos equipos evitan tener que pagar por hacer llamadas de rutina o a personas que están muy próximas, cosa que el teléfono no perdona: se paga igual si el interlocutor está a 200 metros que si está a 6 kilómetros. Por su gratuidad los LPD y PMR hacen que la comunicación sea más accesible y continua.

Y a lo dicho habría que añadir su función de vigilantes. Muchos de ellos tienen una opción llamada «niñera», que quienes tienen a su cuidado enfermos, familiares de edad avanzada o bebés sabrán apreciar. Se deja el equipo junto a la persona que se quiera atender y el mínimo ruido de ésta dispara una señal que es transmitida al otro aparato. Para evitar alarmas innecesarias, ese nivel de ruido suele ser ajustable para que no se active el transmisor por cualquier eventualidad.

 

¡Y radio!

Junto a lo señalado aún se podrían añadir muchas otras funciones: los hay con función vibrador (como los móviles), con brújula, con GPS, con receptor de FM, con cronómetro, etc., y según opiniones de expertos, no se descarta que en un plazo no muy lejano lleguen a incorporar tecnología digital, lo que permitiría el envío de mensajes escritos y otras funciones avanzadas.

De todo lo visto se puede concluir que los UHF libre son una especie de teléfono móvil de cercanías gratuito. Eso lo será para mucha gente, pero habrá otros que se los tomen como transmisores de radio de cercanías, algo que entenderán es bien distinto.

Evidentemente hay unas limitaciones técnicas, como lo son la potencia limitada (100 milivatios los LPD y 500 milivatios los PMR) y la antena no extraíble, pero para quienes tienen imaginación estos no son obstáculos que les vayan a limitar. Sistemas de inducción, cables enrollados en espiral en las antenas (como se hace con los receptores) y otros trucos hacen crecer las posibilidades de estos aparatos con los que aprovechando sus características propias, tal como vienen de fábrica, se obtienen alcances generalmente próximos a los 3 kilómetros, pero en el mar o en lo alto de una montaña esa distancia será una minucia en comparación con la que se pueda conseguir.

Actualmente hay clubs y operadores que se mantienen a la escucha en las ciudades para informar a los visitantes o a quienes transitan por la carretera, o simplemente para conversar con otros usuarios, y hay quienes hacen DX, es decir, transmisiones de larga distancia con ellos, aunque esto pueda parecer asombroso (ver para ello la ventana "Récord").

Para los usuarios de PMR, cada primer domingo del mes está oficialmente dedicado a las activaciones DX. Así que ya sabéis, escoged un buen domingo para ir al campo y desde una posición alta intentad el contacto. Los más inquietos, auténticos experimentadores de la técnica que quieren llevar sus pequeños transmisores hasta el límite, saben que tienen todo el día para hacer contactos de larga distancia. Además, hay una especie de fiesta anual, el primer fin de semana de agosto, a lo largo del cual operadores de distintos y lejanos países se dedican a lanzar sus llamadas al aire esperando una respuesta a decenas de kilómetros. Para estas citas en las que se busca llegar todo lo lejos que se pueda se transmite en el canal 8, código CTCSS 8. Cada uno se las arregla como puede; los hay que se agarran al invento casero, otros suben a un monte para intentar lo que en principio parece casi imposible. El resultado es que se producen muchos más contactos lejanos de lo que cabía esperar, teniendo en cuenta que hacer 10 kilómetros con estos aparatos es ya un DX. Si bien esto no es difícil, sí parece más complicado superar la barrera que algunos llegan a saltar, la de los 100 kilómetros.

Retroceder